El síndrome de la boca seca

La xerostomía consiste en una situación clínica descrita como una sensación subjetiva de sequedad bucal.

Se relaciona con la hiposalivación, es decir la disminución de saliva provocada por el mal funcionamiento de las glándulas salivales. También se conoce como el síndrome de la ‘boca seca’, y es una afección muy extendida en nuestra sociedad (uno de cada cinco adultos la padece, siendo más frecuente entre las mujeres) aunque muchas veces pasa desapercibida en sus formas más leves.

La xerostomía en altos niveles puede ser reflejo de que se padece una enfermedad que afecte al sistema nervioso central, como estrés, ansiedad o depresión, o también diabetes, ya que afectan a todos el organismo, desequilibrando también las glándulas de todo el cuerpo, incluyendo las salivales. Ciertos fármacos, y la radioterapia de cuello y de cabeza son también dos causas habituales de la boca seca.

La ausencia de dientes, una dieta desequilibrada falta en consumo de fruta y verdura, o el abuso del tabaco y del alcohol, puede provocar una disminución de estímulos en la boca y, como consecuencia una menor producción de saliva.

Los síntomas de xerostomía son muy variados, pero los más destacables son: ardor en la boca, halitosis, boca pastosa al despertar, saliva espesa, aumento a la tendencia a padecer infecciones bucales, incremento del número de caries, fisuras en los labios y lengua, dificultad para hablar y comer, alteraciones gustativas. Si tienes alguna de estos síntomas no dudes en consultarnos en Verdental.

En todo caso hay que diferenciar entre dos tipos de xerastomía, la reversible y la irreversible, contra la que en todo caso se pueden aplicar medidas terapéuticas centradas en minimizar los síntomas de sequedad bucal.

En ambos casos, el odontólogo juega un papel fundamental, ya que es generalmente en la consulta clínica cuando se identifican los síntomas. Una vez identificado el caso, se comienza un tratamiento específico.

Independientemente del tratamiento particular, para la xerostomía se recomienda una óptima higiene oral en la que se incluyan cepillo dental con filamentos suaves, pastas dentales y colutorios específicos, y geles humectantes, así como revisiones periódicas (cada 6 meses), pues al disminuir el flujo de saliva, los dientes quedan más desprotegidos. Por eso, este tipo de pacientes tienen más riesgo de desarrollar caries, infecciones periodontales y gingivales y candidiasis.

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